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XIX
EJERCICIO XIII
 
 
 
 
  1. Copiar texto
 
 
  1. Tipo de letra Cómic Sans MS (seleccionamos todo el texto > desplegamos pestaña fuente > buscamos Cómic Sans MS > hacemos clic sobre el nombre)
 
 
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  1. Convertimos el texto en tres columnas (seleccionamos todo el documento título incluido > Menú > Formato > Columnas > Tres)
 
 
  1. Justificamos el documento (lo seleccionamos > pulsamos sobre el botón justificar situado en la barra estándar)
 
 
  1. Insertamos una imagen a cada columna (ponemos el cursor donde queramos insertar la imagen > Insertar Imagen > Imágenes Prediseñadas > en buscar texto ponemos p.e. flor y pulsamos sobre buscar > elegimos la imagen que más nos guste y pinchamos sobre ella > la imagen se inserta donde tenemos posicionado el cursor > repetimos la operación en todas las columnas.
 
 
  1. Formateamos las imágenes (pulsamos sobre una de ellas > aparece la ventana formato de imagen > pulsamos sobre la pestaña diseño > marcamos cuadrado y centrada para que quede centrada en el párrafo > aceptar > repetimos la operación con todas las imágenes) (si pulsamos sobre la imagen con el botón derecho cuando aparece sobre la misma la flecha de cuatro puntas podemos desplazarla a cualquier parte dentro del documento)
 
 
  1. Insertar borde al documento (menú formato > bordes y sombreado > pinchamos sobre la pestaña borde de página > pulsamos sobre ancho y aparece una pestaña > elegimos ancho de 3 pto > desplegamos la pestaña arte y elegimos uno que nos guste > aceptar) (en vista previa podemos seleccionar el número de  bordes a aplicar, uno, dos, tres o los cuatro, pulsando sobre los diagramas)
 
 
  1. Insertamos número de página al documento (menú > insertar > números de página > pulsamos sobre el desplegable posición > elegimos parte inferior (pie de página) > pulsamos sobre el desplegable alineación > elegimos centro > aceptar)
 
 
  1. Pasar la ortografía (pulsamos la tecla F7 o Menú > Herramientas > Ortografía y (Gramática)
 
 
  1. Guardar documento en nuestra carpeta como ejercicio 16 (Menú > Archivo > Guardar Como > pinchamos sobre escritorio en la ventana guardar como > seleccionamos nuestra carpeta > pulsamos sobre abrir > le llamamos ejercicio 16 > pulsamos sobre guardar)
 
 
 
 
 
EL TRAUCO

Leyenda de Chiloé
 

El Trauco, es un hombre pequeño, no mide más de ochenta centímetros de alto, de formas marcadamente varoniles, de rostro feo, aunque de mirada dulce, fascinante y sensual; sus piernas terminan en simples muñones sin pies, viste un raído traje de quilineja y un bonete del mismo material, en la mano derecha lleva un hacha de piedra, que reemplaza por un bastón algo retorcido, el Pahueldún, cuando está frente a una muchacha.

Es el espíritu del amor fecundo, creador de la nueva vida, padre de los hijos naturales. Habita en los bosques cercanos a las casas chilotas. 


Para las muchachas solteras, constituye una incógnita que les preocupa y las inquieta. Según opinión de unas, se trata de un horrible y pequeño monstruo, que espanta y de cuya presencia hay que privarse, a toda costa. Otras opinan distinto y manifiestan, que si bien es feo, no es tan desagradable, sino, muy por el contrario, atractivo... Otras en lucha tenaz y permanente, dicen haberlo eliminado de sus pensamientos, en los que alguna vez vibró quemando sus entrañas... 

Las madres toman todas las precauciones, para evitar que sus hijas, ya “solteras”, viajen solas al monte, en busca de leña o de hojas de “radal”, para el “caedizo” de las ovejas, ues generalmente es en el curso de estas faenas, cuando “agarra”, o con más propiedad “sopla”, con su “pahueldún”, a las niñas solitarias, pero nunca si van acompañadas, aún de sus hermanitos menores.
El Trauco no actúa frente a testigos...éste, siempre alerta, pasa gran parte del día colgado en el gancho de un corpulento “tique”, en espera de su víctima.


En cuanto obscurece, regresa a compartir la compañía de su mujer, gruñona y estéril, la temida Fiura.


Cuando desea conocer de cerca, las características de su futura conquista, penetra en la cocina o fogón, donde se reúne, al atardecer toda la familia, transformado en un manojo de quilineja, que en cuanto alguien intenta asirlo, desaparece en las sombras.
A las muchachas que le tiene simpatía, les comunica su presencia depositando sus negras excretas, frente a la puerta de sus casas. 

Todo su interés se concentra hacia las mujeres solteras, especialmente si son atractivas. No le interesan las casadas. Ellas podrán ser infieles, pero jamás con él. Cuando divisa desde lo alto de su observatorio a una niña, en el interior del bosque, desciende veloz a tierra firme y con su hacha, da tres golpes en el tronco de tique, donde estaba encaramado, y tan fuerte golpea, que su eco parece derribar estrepitosamente todos los árboles. Con ello produce gran confusión y susto en la mente de la muchacha, que no alcanza a reponerse de su impresión, cuando tiene junto a ella, al fascinante Trauco, que la sopla suavemente, con el Pahueldún. No pudiendo resistir la fuerza magnética, que emana de este misterioso ser, clava su mirada en esos ojos centellantes, diabólicos y penetrantes y cae rendida junto a él, en un dulce y plácido sueño de amor.... 

Transcurridos minutos o quizás horas, ella no lo sabe, despierta airada y llorosa; se incorpora rápidamente, baja sus vestidos revueltos y ajados, sacude las hojas secas adheridas a su espalda y cabellera en desorden, abrocha ojales y huye, semiaturdida, hacia la pampa en dirección a su casa.


A medida que transcurren los meses, van apreciándose transformaciones, en el cuerpo de la muchacha, poseída por el Trauco. Manifestaciones que en ningún instante trata de ocultar, puesto que no se siente pecadora, sino víctima de un ser sobrenatural, frente al cual, sabido es, ninguna mujer soltera está lo suficientemente protegida... 


A los nueve meses nace el hijo del Trauco, acto que no afecta socialmente a la madre ni al niño, puesto que ambos, están relacionados con la magia de un ser extraterreno; quien no siempre responde al “culme”, lanzado con el objeto de alejarlo y escapar de los efectos de su presencia; o los azotes, dados a su Pahueldún, que debería afectarlo intensamente; como en igual forma a la quema de sus excrementos. Su potencia es tal, que en ciertas ocasiones, nada ni nadie puede detenerlo...

 



Fuente: redchilena.com
  
 
 
   
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